Los derechos de autor en la música son fundamentales. Es muy bonito pensar que los autores no componen música por razones económicas, sino sólo por inspiración vital y por, literalmente, amor al arte. Sin embargo, pensar eso también es algo falso y totalmente injusto.

Componer es un trabajo que, al igual que los demás, merece ser reconocido y remunerado. Ahí es donde entran en juego los derechos de autor.

Si te dedicas a componer música, ya sea de forma profesional o de forma esporádica, debes tener, como mínimo, una ligera idea sobre el funcionamiento de los derechos de autor y la forma en la que te relaciones con ellos, ¡por tu propio bien!

(prometemos que, pese a ser un tema complicado, lo explicaremos de forma fácil y cercana).

 

Derechos de autor y Ley de Propiedad Intelectual

El sistema de derechos de autor que tenemos en España está regulado por la Ley de Propiedad Intelectual. Aquí ya nos encontramos con un problema, y es que esta Ley regula no sólo la música, sino otras obras artísticas, literarias e incluso científicas, por lo que el lenguaje que utiliza es muy genérico y hay que saber llevarlo al terreno que nos interesa.

Además, se trata de una de las leyes más complejas y subjetivas de España.

¡Pero ya está! Dejemos la negatividad a parte y sigamos hablando de derechos de autor en la música, que es lo que nos interesa.

 

¿Quién es el autor de la obra?

El autor puede ser una o varias personas (en cuyo caso, la autoría se reparte mediante porcentajes).

A diferencia de lo que muchas personas piensan (y es que hay varios mitos y leyendas urbanas alrededor de este tema), los derechos de autor aparecen en el momento en el que se crea una obra, sea cual sea el formato.

Si vas en el metro y te viene a la cabeza una maravillosa letra para una canción que promete ser Despacito 2.0, apúntala o grábate tarareándola. Lo más importante es que, de aparecer otra persona que asegure ser el autor de tu obra, puedas demostrar que está mintiendo y que el autor eres tú.

No obstante, hay plataformas que te permiten proteger tus derechos de autor de forma mucho más segura. Nosotros siempre recomendamos Safe Creative, una plataforma online donde puedes registrar la autoría de todas tus obras y presentarlo como prueba en caso de que haya cualquier conflicto.

 

Tipos de Derechos de autor

Hay dos tipos de derechos de autor: morales y patrimoniales.

 

Derechos Morales

Los derechos morales son irrenunciables e intransferibles (incluso en el caso de que el propio autor quiera hacerlo). Es decir, que si C. Tangana compusiera una canción y no quisiera ser reconocido como el autor o cederle la autoría a un amigo suyo, no podría hacer ninguna de las dos cosas.

Estos son los derechos morales que siempre tendrá un autor:

  • Ser reconocido como autor.
  • Decidir si quiere divulgar su obra y de qué manera hacerlo.
  • Decidir si la divulgación se hará bajo su nombre, bajo el nombre de un pseudónimo o de forma anónima.
  • Exigir respeto por la integridad de la obra e impedir cualquier alteración de la misma.
  • Modificar la obra respetando los derechos (patrimoniales) adquiridos por terceros y las exigencias provenientes de la protección general de bienes de interés cultural.
  • Retirar la obra del mercado.
  • Acceder al ejemplar original de la obra.

Si has leído los derechos teniendo en mente una canción, es posible que te haya resultado difícil entender del todo algunos de ellos. Es por lo que hemos dicho antes. La Ley de Propiedad Intelectual regula muchas otras obras aparte de las musicales.

El último de ellos, por ejemplo, es muy fácil de entender teniendo en mente un cuadro. Es posible que un pintor vendiera su obra a otra persona y que, pasados los años, quisiera volver a ver el cuadro original. Pues podría exigirle a la persona que se lo compró hace años que le dejase pasar a su casa a contemplar su obra.

Derechos Patrimoniales

Los derechos patrimoniales son aquellos que remuneran al autor. Además, éstos sí que son transferibles, así que se pueden ceder y establecer negociaciones sobre ellos.

Para entenderlo mejor, vamos a ver cuáles son:

  • Derecho de reproducción: Se refiere a cualquier forma de reproducción o copia de la obra original.

Por ejemplo, Álvaro Soler (en su faceta de autor, no de cantante) estaría ejerciendo su derecho de reproducción autorizando que una fábrica de discos produjese varias copias de su álbum. No obstante, una persona que hiciera en su casa una copia de ese álbum sin licencia de reproducción estaría violando tal derecho de reproducción.

  • Derecho de distribución: Se refiere a la puesta a disposición del público de una obra o de sus copias.

Por ejemplo, Álvaro Soler (en su faceta de autor, no de cantante) estaría ejerciendo su derecho de distribución autorizando que las tiendas música pusieran a la venta su álbum, ya fueran físicas u online. No obstante, una persona no podría vender su álbum por su cuenta sin licencia de distribución.

Las licencias de reproducción y distribución no tienen por qué ser gestionadas por el propio autor, sino que pueden ser obtenidas directamente a través de la SGAE.

  • Derecho de comunicación pública:  Se refiere a la puesta a disposición de una obra a una pluralidad de personas.

Por ejemplo, las radios pagan derechos de autor por comunicación pública a Álvaro Soler (como autor, no como cantante) cada vez que ponen su canción en la radio. Sin embargo, algunos negocios no pagan ninguna licencia por tener música puesta en su bar o discoteca, lo que supone una violación del derecho de comunicación pública.

Las licencias de comunicación pública también pueden ser obtenidas directamente a través de la SGAE.

Cabe destacar que las reproducciones en plataformas de streaming como Spotify son consideradas como comunicación pública, no como reproducción y distribución.

  • Derecho de transformación: Se refiere a la autorización o prohibición de crear una nueva obra a partir de una ya existente, ya sea por modificación, adaptación o traducción de la obra original.

Por ejemplo, si Quentin Tarantino quiere poner un fragmento de La Cintura como banda sonora de su nueva película, tendría que pedir una licencia (llamada licencia de sincronización) a Álvaro Soler. Si en Rusia quisieran hacer una versión de La Cintura en su idioma, también tendrían que negociarla con Álvaro Soler (una vez más, como autor, no como cantante).

Hemos sido insistentes con el tema de “como autor, no como cantante” porque los cantantes como tal no están vinculados a derechos de autor, sino a derechos de interpretación, de los cuales hablaremos en otro post del blog de Las Musas Music.

Y hasta aquí el post de hoy. Os recordamos que si necesitáis un mayor asesoramiento en cuanto a derechos de autor o incluso una formación más profunda, en Las Musas Music prestamos servicios de asesoría, consultoría y formación, entre otros. ¡No dudes en ponerte en contacto con nosotros!