En el post de hoy vamos a hablar de una de las grandes problemáticas (si no la mayor de todas a las que se enfrenta la industria musical) que ha traído consigo el consumo de música por medios digitales: el “value gap”, que en español podría traducirse como la “brecha de valor”.

El value gap surge a causa de algunas plataformas online que, pese a estar explotando música, no generan ningún retorno (al menos, de cuantía justa) hacia aquellos que la han creado y que han invertido grandes cantidades de dinero en ella.

Lógicamente, el informe llega a señalar específicamente a YouTube, pues es la plataforma de vídeo streaming bajo demanda gratuita más grande del mundo y la que más se está aprovechando de esta situación. De hecho, la marca se cubre las espaldas exponiendo que no son legalmente responsables de la música que “simplemente” distribuyen en su sitio web. Este argumento sería válido de no ser por las altas cantidades de dinero que la plataforma recauda precisamente gracias a los videos musicales que “simplemente” distribuye.

Afortunadamente, la industria musical está totalmente unida para luchar contra este problema y reclama la intervención de la justicia para solucionar adecuadamente este gran conflicto de intereses. El fundamento es claro: Todos los artistas del ecosistema musical deben ser debidamente compensados por su trabajo.

Si las plataformas que no reconocen el verdadero valor de la música pueden atraer a los usuarios de otras plataformas que sí lo hacen, los ingresos de la industria musical se vienen abajo y el ecosistema creativo se vuelve insostenible.

Llevando la afirmación anterior a un terreno más técnico, se podría señalar que la brecha de valor también genera una competencia imperfecta entre empresas y marcas. Plataformas como Spotify, Amazon Music Unlimited, Deezer y Apple Music se ven obligadas a competir con plataformas como YouTube en circunstancias muy diferentes, con distintas reglas de juego.

Global Music Report 2019 IFPI

Tal y como se puede observar en el gráfico anterior (extraído del IFPI Global Music Report), esta situación está siendo tan problemática para la industria musical por el hecho de que el 55% de la música reproducida a través de streaming se hace a través de vídeos. Concretamente, el 46% se hace a través de YouTube. Las cifras son dolorosas, pero permiten al lector del informe hacerse una idea de las enormes cantidades de dinero que todos y cada uno de los agentes de la industria musical (desde los creadores y artistas a los marketeros) están perdiendo; la cantidad de trabajo que están llevando a cabo en una industria que ya de por sí es muy incierta y que no están rentabilizando por culpa de una escasez legislativa que debía haber sido revisada y reformada hace años.

Para concluir esta breve explicación sobre el value gap, merece la pena mencionar a Ole Oberman, Chief Digital Offic- er, EVP, Business Development (Warner Music), que afirma que “es de gran importancia destacar constantemente el valor cultural y económico de la música para que el mensaje cale en la sociedad y se cree conciencia”. En otras palabras, pese a existir servicios que ofrezcan música de forma gratuita, se debe reconocer y poner en valor al trabajo y al equipo de creadores y trabajadores que hay por detrás de cada obra y que, sin los cuales, la música no habría atravesado el proceso de descubrimiento, creación, refinamiento y promoción necesarios para llegar a ser consumida por miles (o incluso millones) de personas.